Suizos con salmón ahumado o mortadela

Suizos con salmón ahumado o mortadela

Si se me va la mano con el piquete usted me indulta y entre tanto, pues dialogamos y cobramos. Porque el sindicalismo no solo hay que protegerlo de los jueces reaccionarios, también hay que financiarlo.

"Las seis de La Suiza" son cinco doñas (Eulalia, Felisa, Florinda, Gabriela y Gracia) y un suizo, don Gumersindo (secretario de acción sindical de la CNT en Asturias). Todos fueron condenados a tres años y seis meses de prisión "como autores criminalmente responsables de un delito continuado de coacciones graves (al propietario de La Suiza, que era una pastelería en Gijón) y de un delito contra la administración de justicia". De los seis, solo Eulalia trabajaba en la pastelería. Los demás eran activistas de la CNT. En junio de 2021 dictó sentencia el Juzgado de lo Penal 1 de Gijón. En marzo de 2022 la Audiencia Provincial de Asturias confirmó las condenas y en junio de 2024 la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo desestimó los recursos de casación. Los seis condenados, con el apoyo de una purrela de anarcosindicalistas, se apostaron a la puerta del establecimiento en sucesivas ocasiones y durante varios meses, ejerciendo una "presión, constante, reiterada y desproporcionada". Difundieron un vídeo del propietario señalándole como acosador sexual y laboral. Le amargaron la vida al señor Julián, que así se llama el pastelero, con la sola intención de sacarle los higadillos. Como no cedió al chantaje tuvo que cerrar el negocio. Una vez condenados, las suizas y el suizo se transformaron en mártires de un sindicalismo vocinglero de amenaza y subvención.

La sentencia del Tribunal Supremo establece que "los hechos probados describen una actuación coercitiva que está lejos de suponer una manifestación del ejercicio del derecho sindical, así como del de expresión... No se trata de una actuación dirigida a postular la protección de los derechos laborales de un trabajador". El pasado 31 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó el indulto de los seis condenados argumentando que "la conducta sancionada se produce en el ejercicio, aunque eventualmente extralimitado, de un derecho fundamental y en el ámbito de un conflicto laboral". Ni había conflicto laboral, ni extralimitarse ejerciendo violencia es un derecho fundamental en una democracia. Salvo para la vicepresidenta Yolanda Díaz: "Hoy es un día de orgullo", proclamó tras conocerse el indulto, y para los matones de la CNT. "Frente a quienes quieren un sindicalismo dócil y sin conflicto, la experiencia de La Suiza reafirma lo contrario: el anarcosindicalismo, basado en la acción directa… es más útil que nunca".

11 Abr. 2026: Ábalos no es un tolili. Jessica, yo sí te creo

7 Abr. 2026: ¿Está el CIS de Tezanos?... Que se ponga

4 Abr. 2026: Un fariseo en Doñana

31 Mar. 2026: Mami, ¿qué será lo que tiene Orbán?

Los comunicados de UGT y CCOO felicitándose por el indulto prueban hasta qué punto la palabrería sirve para retorcer los hechos. El chantaje al propietario de la pastelería La Suiza, organizado por miembros de la CNT ajenos a la empresa, se convierte en "defensa de los derechos laborales". Y esto es así, porque para nuestros sindicalistas, su proceder, esa acción que llaman "sindical" está amparada por una suerte de derecho natural que les permite ejercer presión, coacción o violencia con la intensidad que consideren necesario para alcanzar sus objetivos. La leyes que intentan regular la huelga o la actuación de los piquetes, son limitaciones antidemocráticas de ese derecho natural. Las sentencias de los tribunales de justicia, como en el caso de La Suiza ("Resulta evidente la intensidad de la coacción ejercida y la violencia ejercitada por parte de los recurrentes mediante una concertación dirigida"), quebrantarían igualmente ese derecho que les asiste que, para que nos entendamos, consiste en hacer de su capa un sayo.

Tras celebrar el indulto y disfrutar de la Semana Santa, un "compañero del metal" de CCOO y un abogado de UGT, ayer encargado de los despidos y hoy reconvertido en preboste, presentaron un original documento con el título de Propuesta sindical unitaria. Digo original porque 37 años después de que Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez -tras la huelga general del 14D- acordaran la Propuesta sindical prioritaria, no se había conocido un texto que, actualizado, repite lo mismo salvo un detalle muy significativo: el de la pasta. Pasta, pasta y pasta para seguir mareando la perdiz en mesas y mesillas de negociación. Mucho diálogo social, pero si la cosa se tuerce llamo a mamá pato (Yolanda) y que legisle contra los empresarios. UGT y CCOO se han sacado de la manga una propuesta de ley que "institucionalice la concertación social". Un Consejo de Diálogo Social Nacional, con aspiraciones de tercera cámara (una especie de Senado de lo social) que atufa a sindicato vertical franquista. Con funciones similares a las del Consejo Económico y Social, pero con dotación presupuestaria que asegure los ingresos que hoy les abona la ministra de Trabajo. No sea que cambie el Gobierno y cierren el grifo (en 2024 y 2025 UGT y CCOO ingresaron 45 millones) que les dan por sentarse, tomar un té con pastas y decir unas chorradas. La propuesta sindical tiene algo de guasa: obligar al presidente de turno a que les vea las caras a Álvarez (UGT) y Sordo (CCOO) por obligación legal y con el contribuyente pagando la fiesta.

¿Se entiende ahora lo de "suizos con salmón ahumado o mortadela"? Si se me va la mano con el piquete usted me indulta y entre tanto, pues dialogamos y cobramos. Porque el sindicalismo no solo hay que protegerlo de los jueces reaccionarios, también hay que financiarlo. Y si fuera menester, pónganle al bollo un poco de mantequilla para que pase mejor.


© Libertad Digital