El Cordobés en el hilo del toreo |
El Cordobés en el hilo del toreo
La tosquedad del personaje, su vulgaridad delante del toro y la ramplonería de sus modos en la plaza fueron las grandes acusaciones de los aficionados pata negra para rechazar a un diestro que arrasaba en todas las ferias.
En los años cuarenta del siglo pasado había gente que empeñaba el colchón de matrimonio para ver torear a Manolete. Con El Cordobés pasó algo parecido dos décadas después. Los colchones ya no hacía falta empeñarlos, pero había aficionados que se montaban en una moto de segunda mano y se hacían 100 kilómetros para ir a verlo torear y volver a casa de madrugada. Lo sé bien porque mi padre fue uno de ellos. No hizo nada parecido antes ni volvió a hacerlo después. Es un caso particular sin valor estadístico, pero representa bien lo que Manuel Benítez supuso para la tauromaquia cuando irrumpió en el mundo del toro para ponerlo todo patas arriba.
Los grandes fenómenos de masas que llegaron después deben parte de su éxito al precedente que sentó el Cordobés. La afición intuía que iban a arrasar y quería formar parte de esa ola irresistible que se enseñoreaba de la Fiesta. Los empresarios, por su parte, sabían que iban a llenar las plazas todos los días. Se trataba de replicar el modelo que impuso Manuel Benítez con un éxito que después se ha aplicado de manera prácticamente idéntica cuando ha surgido un prodigio similar.
El libro de Domingo Delgado de la Cámara profundiza en la figura del Cordobés como el gran fenómeno social de su tiempo, pero también, y esto nos interesa más, en su impronta en el desarrollo de la tauromaquia, casi siempre olvidada interesadamente por los prejuicios que le acompañaron. El estudio de Delgado de la Cámara, tan riguroso como todos sus trabajos anteriores, ahonda en la perspectiva taurina del Cordobés y pone de manifiesto la grandeza de un torero con enorme valor y una mano izquierda como pocas veces se........