Catolicismo cultural: ¿antídoto o escape del nihilismo?
Catolicismo cultural: ¿antídoto o escape del nihilismo?
Occidente prometió durante décadas la emancipación a través del desprendimiento de tradiciones, estructuras y verdades absolutas.
El fin de semana del 6 al 9 de junio, Madrid acoge al papa León XIV en una visita que nadie esperaba tan multitudinaria: un millón y medio de personas previstas en Cibeles para una misa, el Metro reforzado al 125 % y voluntarios por decenas de miles. La televisión pública —que lleva años relatando el declive inexorable del catolicismo— se entrega en cuerpo y alma a la cobertura del viaje apostólico.
Algo está cambiando. La pregunta es por qué.
La respuesta fácil es que se trata de una moda más. Pero quizá sea algo más complejo: puede ser una moda y, al mismo tiempo, el inicio de una apertura genuina a la fe. Las dos cosas a la vez. Y eso no la hace menos real —sobre todo cuando la fe también ha sido negada por moda durante años.
Cuando la religión nos venía dada por tradición, no teníamos que pensar demasiado en ella ni elegirla: simplemente estaba ahí. Muchos católicos acudían a los ritos y conservaban una fe tenue en que aquello era real, pero no se interrogaban demasiado sobre ello. ¿Eran creyentes verdaderos o creyentes por convención? Es difícil saberlo.
Durante décadas, el relato dominante en Occidente prometió la emancipación a través del desprendimiento: de las tradiciones, de las estructuras, de las verdades absolutas. La famosísima sociedad líquida de Bauman, el pensamiento débil de Vattimo, la deconstrucción de todo lo heredado.
Pero las consecuencias, para muchos, no fueron la libertad, sino un vértigo que rozaba la locura y la falta de dirección para orientarse en la vida.
El llamado woke, con sus guerras culturales y su moralismo asfixiante, fue en parte hijo de ese vacío: un intento de reconstruir una ética colectiva sin el andamiaje de lo........
