Un ático sin bidé
El «lujo silencioso» frente a la apariencia: una reflexión sobre cómo el bidé desaparece de las casas modernas para ganar espacio.
Si algo estamos aprendiendo este verano es que, si no tienes un ático, prácticamente no existes. No hay conversación inmobiliaria, política o social que no termine desembocando en uno. Da igual quién lo compre, quién lo venda o quién viva en él. Los áticos se han convertido en la unidad de medida del éxito. Parece que ya no aspiramos a tener una buena casa, sino una casa desde la que mirar por encima del resto. Yo también vivo en un ático. Uno de principios del siglo XX. Y, sin embargo, el verdadero lujo de mi casa no está en la terraza. Está en el baño. Concretamente, en un objeto que las nuevas promociones inmobiliarias parecen haber declarado en peligro de extinción: el bidé.
Hace unos días escuchaba un podcast en el que alguien contaba que había visitado una casa de once millones de euros. Once millones. Piscina, gimnasio, cine, bodega,........
