Sánchez y la institucionalización del antisemitismo

Sánchez y la institucionalización del antisemitismo

Cuando un gobierno dedica más energía a demonizar al único Estado judío que a combatir el antisemitismo, algo profundamente grave está ocurriendo.

El Gobierno de Pedro Sánchez hace mucho tiempo que dejó de practicar una política exterior seria. Su obsesión antiisraelí se ha convertido en una parte inseparable de su estrategia ideológica, emocional y electoralista. Ya no se trata de críticas concretas a decisiones del Gobierno israelí, lo cual no constituye ninguna forma de antisemitismo, ya que la crítica legítima y fundamentada forma parte de una democracia sana, sino de una campaña permanente de señalamiento y demonización que ha traspasado ya cualquier línea roja, hasta el punto de institucionalizar el antisemitismo.

La última muestra de esta deriva es la decisión de otorgar la Orden del Mérito Civil a Francesca Albanese, una de las figuras más abiertamente antisemitas de nuestros tiempos. Creo esencial recordar algunas declaraciones de la señora Albanese. Ha llegado a comparar las políticas del Gobierno de Israel con el Tercer Reich y describió Gaza como "el campo de concentración más grande y vergonzoso del siglo XXI". A principios de 2026, en un foro celebrado en Qatar, afirmó incluso que el enemigo común de la humanidad es el sionismo (según UN Watch). Tampoco podemos olvidar su negación de las violaciones masivas cometidas el 7 de octubre, contradiciendo el informe presentado ante la ONU por la representante Pramila Patten en marzo de 2024, en el que se afirmaba haber encontrado información "clara y convincente" de que se cometió violencia sexual, incluidas violaciones y........

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