La 'viseprecidenta candelabro' tiene miedito |
La 'viseprecidenta candelabro' tiene miedito
Montero exudó cortisol a espuertas, el PP lo olió y, con la crueldad pertinente, hurgó en la herida de los fracasos electorales recientes y venideros.
María Jesús Montero es una canción de M-Clan: "Para empezar, diré que es el final, / no es un final feliz, tan solo es un final". La candidata socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía tiene miedito: los desbarates autonómicos de Extremadura y Aragón, como el dedo de Mou, señalan el camino a la extinción; la derrota dulce de Castilla y León, con un candidato menos sanchista –exageran quienes sostienen que Martínez es un gemelo de Page–, lo certifica. Consciente de la cercanía del precipicio, en la sesión de control de este miércoles, la viseprecidenta exudó cortisol a punta de pala, el PP lo olió y, con la crueldad pertinente, hurgó en la herida abierta de los fracasos electorales recientes y venideros.
Feijóo estuvo bien. Cambió la estrategia dialéctica de los últimos plenos. En lugar de apostar por el inútil fuego a discreción, fijó un blanco concreto y, emulando a Chris Kyle, disparó con precisión. ¿Con qué? Fácil: con las urnas. El líder de la oposición arrancó felicitando a Sumar, IU y Podemos "por sostener al Gobierno, por tragar con todo": "Ahí tienen el resultado: cero escaños". Acto seguido, enfocó a Sánchez, le recordó sus "diez derrotas en doce elecciones" y le preguntó si cree que los españoles "siguen confiando" en él. El presidente, flojo, sin convencimiento: "Creo que sí". Después, tiró del "No a la guerra", presumió de "proteger a la ciudadanía" y aseguró que en el próximo consejo de ministros extraordinario el Gobierno salvará al mundo, o algo así.
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En su réplica, Feijóo, lejos de perderse por los mil escándalos de corrupción o las no sé cuántas tretas del Gobierno y/o del PSOE, siguió erre que erre: "Por más que disimule, diez derrotas". Llamó "perdedor" al yerno de Sabiniano –"Ha llevado a su partido a perder todas las elecciones en los últimos cuatro años"–, le acusó de vago –"Han pasado veinte días y no ha hecho nada"– y de aprovechategui –"Cada día sin aprobar ayudas es un día que se aprovecha usted de la guerra"– y le pidió que copie las medidas del PP. Chimpum. Para qué más. "La brevedad es el alma del talento", escribió Shakespeare. Sánchez, indolente y escocido: "Llevan dieciocho días equivocándose. Rectifique. No porque sea de sabios, sino porque es su responsabilidad".
La secretaria general del partido en el que manda Pablo Iglesias, Ione Belarra, denunció que "EEUU e Israel son la mayor amenaza a la seguridad de la Humanidad" y le pidió al presidente "cerrar las bases de Rota y Morón" o "expulsar al ejército norteamericano de nuestro país", sin aclarar si se refería al estadounidense, al canadiense o al mexicano. "De esta se sale interviniendo el mercado", remachó. Ya. O fichando por Movistar. Respuesta enclenque del socialista: "Sí a la paz", "Si gobernaran el PP y Vox, hoy estaríamos en otra foto de las Azores", etcétera. Le faltó enseñar el cabestrillo de Sarah Santaolalla.
Ester Muñoz le preguntó a Montero si "conoce realmente el Gobierno los problemas reales de los españoles" y la candidata, acongojada perdida, se ciscó en la democracia: "No generen problemas convocando elecciones". La portavoz del PP, disfrutona: "Estamos incrementando las derrotas del PSOE y España lo celebra. (…) Les queda muy poco tiempo". La visepreci la acusó de "banalizar una guerra ilegal". Pues vale. Miguel Tellado le restregó su legado "incompetente": "Tres presupuestos en ocho años". Montero, a lo Sofía Mazagatos: "Nada nuevo frente al Sol". Frente. No bajo, sino frente. El secretario general de los populares debiera haberle sacado un candelabro. Bendodo, como un cochino en el barro: "Ahora sí que va llegando la hora". Halló vida inteligente en los socialistas que se han dado cuenta de que "al candidato de Castilla y León le ha ido un poquito mejor que a los de Extremadura y Aragón. ¿Por qué? Porque es el menos sanchista de todos. Por tanto, aléjese del activo tóxico que tiene a su derecha". Cuca Gamarra hizo una pregunta más que pertinente: "¿Dónde está la ministra de Defensa? No pisa la sesión de control desde octubre". Réplica de Bolaños: ¿El PP está con Trump, con Netanyahu o con Abascal, o está con los españoles?". El escaño de este último, ausente –estaría apagando fuegos internos con Kiko Méndez- Monasterio–, lo ocupaba su doble de acción.
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