El tiquismiquismo nacional |
El tiquismiquismo nacional
añoro los tiempos en que España era un país divertido, alegre, y capaz de reírse de cualquier cosa.
Los gritos en un campo de fútbol, las hamburguesas XXL y los chuletones casi pornográficos, los coches que rugen como leones, los cánticos de una residencia de estudiantes, reírse de las autoridades del Gobierno, las acampadas improvisadas en cualquier sitio, la bollería que chorrea colesterol, piropear a una chica guapa al azar, las tardes de fiesta taurina, corear El imperio contraataca, llenarlo todo de banderas españolas.
El humor desde Martes y 13 hasta Torrente Presidente, los tertulianos sin filtro, viajar solo en el coche y a toda velocidad, la euforia ideológica del adolescente, la España de Manolo Summers, contar toros de Osborne por la carretera, las respuestas macarras de Grok, una cogorza para la que no haya que pedir un crédito antes.
El humor negro de Donald Trump, los pueblos que viven del turismo y el turismo en todas sus formas, las posibilidades infinitas de la energía nuclear, las camisetas con la hoz y el........