El nuevo cojo |
Algo que muchos no-cojos desconocen es que la cojera está directamente conectada, por un misterioso conducto, con el mal carácter.
Ando cojo -del verbo cojear, ministra- estos días y es un bonito experimento sociológico. Hago esfuerzos por ocultarlo, porque a mi edad solo puedes cojear si eres idiota y te has arrojado por una montaña nevada sin saber esquiar, y te partes la crisma, o si te has apuntado a algún deporte extremo, como el golf o la petanca; y, quienes me conocen en el barrio, saben que no hay ninguna posibilidad de que yo me juegue el físico en actividades tan peligrosas. La tercera opción, la que en silencio piensa la mayoría, es que te has desnucado escaleras abajo al regresar de una noche bien regada. Y, aunque no haya ocurrido tal cosa, lo mejor es disimular para evitar habladurías. Que ayer escuché a lo lejos, en mi café de confianza, a dos señores de avanzada edad, comentando por lo bajini "aí vai o escritor, e vai coxo", que en español quiere decir "soy un hijo de una hiena y me gusta meter las narices donde no me llaman".
El cojo joven, o nuevo cojo, es un viejo prematuro que ha perdido mucha movilidad, y que camina con gran dolor, pero no está dispuesto a asumirlo. De ahí que lleve días conteniendo mal que bien mi ansia de cruzar por donde no hay semáforo, de........