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Ni "migrantes" ni "náufragos"

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25.08.2019

Dicen los clásicos orientales, más clásicos por más antiguos, que el que nombra una cosa, la crea para poseerla. Ahora, que hasta el concejal más lerdo habla de "relato", como si nunca hubiera existido "propaganda", son los medios de comunicación, el eslabón más débil de la inteligencia occidental, los que bautizan o rebautizan las cosas como si hasta entonces no existieran o no las hubiera nombrado nadie. Por eso, lo primero que hay que hacer ante un fenómeno mediático y político es ver los términos en que nos cuenta el fenómeno, y si hace falta, romperle la crisma en el sentido literal del término, que es desposeerlo de la fe de bautismo mediático. Y los dos últimos casos, a cuenta del "Open Arms", son "migrante" y "náufrago".

Cuando se organizó la caravana de ilegales en Centroamérica para entrar ilegalmente en los Estados Unidos atravesando México fue la primera vez en que se generalizó la palabra "migrante" para referirse a lo que antiguamente se llamaban "espaldas mojadas", "carne de coyote" o, simplemente, lo que eran: inmigrantes ilegales. Migrantes lo son las aves y otras especies que, siguiendo su instinto, vuelan de una zona cálida a otra fría o viceversa cubriendo trayectos de miles de kilómetros. Doñana es el notario de esa actividad viajera entre Europa y África. Entre nosotros, las cigüeñas y las golondrinas han sido las aves migrantes más frecuentadas por los poetas: "Volverán las oscuras golondrinas", dijo Bécquer; "… y augura que vendrán los liberales /cual torna la cigüeña al campanario", añadió Antonio Machado, contra el turno de partidos en la Restauración.

Lo que los progres americanos, tan creativos como nefastos, por lo contagiosos, querían decir al llamar "migrantes" a los ilegales en los USA es que no podían hacer más que lo que hacían, que eran víctimas de algo que no podían dominar, como el instinto viajero de las aves, y no cabía pedir cuentas legales........

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