El golpismo antijudicial del gobierno

El golpismo antijudicial del gobierno

El Ejecutivo denigra al juez y hasta la imparcialidad de los miembros del jurado antes incluso de que se hayan nombrado y se hayan pronunciado

Hasta hace pocos años los únicos representantes políticos que perpetraban ataques contra los jueces acusándoles de cosas tan graves como la práctica de lawfare y de servir a fines políticos eran los de las formaciones separatistas que impulsaron el golpe de Estado en Cataluña y los de las formaciones proetarras. Sin embargo, pronto se unió a ellos el gobierno de Pedro Sánchez, sostenido por estas mismas formaciones antisistema, primero para servirles en sus pretensiones de amnistía y, poco después, para deslegitimar las causas judiciales por corrupción que afectaban al propio Ejecutivo y al entorno más cercano de Pedro Sánchez. Tanto es así que, desde entonces y en numerosas ocasiones, tanto el Consejo General del Poder Judicial, como distintas asociaciones de jueces y fiscales, como el Consejo de Europa y la Comisión Europea han hecho llamamientos al gobierno de España para que cese sus ataques a los jueces y para que respete su independencia.

Aunque el gobierno de Sánchez siempre ha hecho oídos sordos a estos llamamientos, la virulencia con la que el Ejecutivo socialcomunista -empezando por el ministro de Justicia, Felix Bolaños- ha atacado y desacreditado esta semana al juez Juan Carlos Peinado por atreverse a procesar a la esposa del presidente, Begoña Gómez, contra la que hay numerosos indicios de comisión de cuatro delitos, ha batido todos los récords: Si la rueda de prensa, tras el Consejo de ministros del pasado martes, se convirtió en un linchamiento contra Peinado, en los que distintos ministros, como Elma Saiz, Óscar Puente o el propio Bolaños, parecían competir a la hora de decir la mayor barbaridad contra el juez, la sesión de control al gobierno de este miércoles ha sido utilizada por Bolaños para acusar a Peinado de ser una "vergüenza" para los jueces y para reiterar sus ataques en los que veladamente le acusaba de prevaricación judicial.

De esta forma el Ejecutivo ha vuelto a abrir una crisis con el poder judicial haciendo oídos sordos a los llamamientos que han hecho nuevamente tanto el Consejo General del Poder Judicial -presidido, por cierto, por una magistrada aupada al cargo a propuesta del PSOE- como la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura y la Francisco de Vitoria que han considerado "inadmisibles" los ataques de Bolaños al Juez.

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Entiéndasenos bien: No compartimos el papanatismo que señala que todas las sentencias o decisiones judiciales merecen igual consideración y que ninguna de ellas pueden ser objeto de crítica. Sin embargo, el nivel de descalificación y de falta de respeto institucional al que ha llegado el ministro de Justicia con la persona del juez Peinado, a quien poco menos que acusa de una prevaricación judicial por procesar a la esposa de Sánchez, es, ciertamente, una inadmisible falta de respeto a la independencia judicial que no tiene precedente en ninguna democracia europea, tal vez con la única excepción del ultra conservador ex primer ministro de Hungria, Viktor Orban.

Lo más bochornoso de todo es que Sánchez y sus ministros dan por descontado que una "instancia superior" -es decir, el Tribunal Supremo – "pondrá las cosas en su sitio", como si el Juez instructor y no un jurado popular fuese el que va dictar sentencia, ya sea a favor, ya sea en contra, respecto a Begoña Gómez. ¿Quiere decir esto que el Ejecutivo ya cuestiona la imparcialidad de los miembros del jurado antes incluso de que se hayan nombrado y se hayan pronunciado?

Lo que deja en evidencia estos foribundos ataques del Gobierno contra este juez de instrucción no es otra cosa que las propias pulsiones totalitarias de un Ejecutivo que no respeta la independencia de ningún juez- como, por cierto, de ningún medio de comunicación- que no se pliegue a sus intereses.

Consejo General del Poder Judicial

Asociación Profesional de la Magistratura (APM)


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