Todo lo que podemos aprender (para mal) con un sobrecito de kétchup o una monodosis de aceite |
Todo lo que podemos aprender (para mal) con un sobrecito de kétchup o una monodosis de aceite
Volvemos a dispensadores reutilizables, envases colectivos o materiales no plásticos. Nuestra salud o el fraude ya importan menos.
Hace poco más de diez años, la Comisión Europea nos anunciaba que las aceiteras rellenables de nuestros restaurantes deberían desaparecer de nuestras vidas. Íbamos a entrar en la era de las monodosis. ¿Las razones? En primer lugar, cuidar a las grandes marcas y evitar el fraude del rellenado de baja calidad; junto a esto, se buscaba una alternativa más higiénica (en este caso, la excusa era nuestra salud).
Hace unos días, nos informaron de que, en apenas unos meses, entrará en vigor el Reglamento (UE) 2025/40, conocido como PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation): con el objetivo de reducir los residuos de plástico y limitar el sobreenvasado, se prohibirán los envases monodosis (de los sobrecitos de sal a los del kétchup, pasando por las miniaceiteras). No será una prohibición total (habrá excepciones, como hospitales), pero casi. Bares y restaurantes tendrán que adaptarse. A cambio, volvemos a dispensadores reutilizables, envases colectivos o materiales no plásticos. Nuestra salud o el fraude ya importan menos; ahora toda la atención está centrada en el planeta, el reciclado y las basuras.
Tengo para mí que esta es una de esas noticias que apenas generan comentarios en los medios de comunicación, pero de las que los afectados se acuerdan durante años. Piensen en el dueño de cualquier bar o restaurante: que sí, que seguro que a........