Siempre nos quedará Pekín
Siempre nos quedará Pekín
Sánchez quiere ser el Gerhard Schroeder de Huawei, un caballo de troya en el corazón de Europa, un lobista al servicio de una dictadura y contra los intereses de su país
Está ya muy sobada la expresión "en un país normal esto no podría pasar". No existen los países normales y dudo que hayan existido. Están estos días en Noruega escandalizados con la relación de amistad entre la futura reina, la princesa Mette-Marit, y el defenestrado Jeffrey Epstein. En Estados Unidos, el vicepresidente Vance, tras convertirse al catolicismo hace tres cuartos de hora, se empeña en darle lecciones de teología al Papa, mientras Donald Trump publica imágenes de sí mismo como un Jesucristo salvífico resucitando a Lázaro. A ratos parece que vivimos en una simulación. Con todo, que la mujer del presidente del gobierno tenga que sentarse en el banquillo acusada de cuatro delitos es algo que, efectivamente, acabaría con la........
