Y de pronto, la magdalena de Proust

Y de pronto, la magdalena de Proust

El arte y la fe de Gaudí convirtieron la Sagrada Familia en algo más que una basílica. Durante unos instantes, el cielo de Barcelona pareció el mismísimo cielo.

La irrupción del Papa León XIV ha sacado a la calle a una España acobardada durante décadas. No me refiero a la nación española -que también-, ni a su religiosidad -que también-, ni a sus tradiciones -que también-, sino al sedimento de cultura, ese poso de milenios de costumbres y rituales sociales que están en la base de toda civilización sin que las generaciones que la habitan tomen conciencia de su existencia. Porque como el pez que no aprecia su humedad porque es su medio, los modos culturales de ser preceden a nuestra propia existencia. Nacemos en ellos, nos influyen, nos constituyen e inspiran, y a veces, también nos alienan. Vale para cualquier cultura o civilización. En este caso, me refiero a la base cultural cristiana en su versión católica.

Por razones que se escapan a este artículo, la presencia abrumadora de lo más reaccionario de la Iglesia católica en tiempos que habrían de habernos abierto al siglo de las luces y al liberalismo moral tras el derrumbamiento del Imperio, y su culminación en cuarenta años de dictadura que........

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