Todo fluye. Hacia el nihilismo |
Todo fluye. Hacia el nihilismo
Morante corre el riesgo de ser un veleta, un no "es" en el mundo de la política, mientras quizá mantenga su esencia en las plazas de toros.
La cosa va de fotos, filósofos y toreros. La foto del abrazo entre Morante de la Puebla y Moreno Bonilla también puede interpretarse al modo aristotélico. El Filósofo griego siempre ilumina, a veces más que su maestro, Platón. ¡Sólo faltaba que nos quedáramos con la primera impresión! No sería de justicia decir que Morante ha abandonado a Abascal para apoyar al barcelonés, presidente de la Junta de Andalucía; la injusticia de esa apreciación podría medirse con otra foto, yo no la descarto, entre el torero y la candidata socialista a presidir la magna asamblea andaluza; ¿por qué no habría de hacerse una foto el torero con una señora de Triana…, hasta yo mismo la tengo en una taberna de Sevilla? Así las cosas, las cuentas morales y políticas estarían saldadas, Morante estaría a la misma distancia de VOX que del PP y el PSOE. Morante y Abascal. Morante y Juanma. Morante y Montero. Todo resuelto. Todos contentos. Todos nihilistas. "Er mundo es güeno". ¡Torrente, sí, presidente!
No se enfaden, amigos, con el bueno de Morante. No le pidan en la calle lo que se le exige en el ruedo. Y es que los toreros son, aunque a algunos nos cueste reconocerlo, como el resto de los mortales: cambian de parecer más frecuentemente de lo que algunos creen. Hoy me corto la coleta en Madrid y mañana reaparezco en Sevilla. El "corte" era simbólico, decimos sus seguidores, y la reaparición, por fortuna, es real. Sí, hoy, los toreros están aquí, pero nadie sabe dónde estarán mañana. Ellos más que nadie, pues se juegan la vida en el ruedo, están acostumbrados a lidiar con el cambio permanente de las tendencias del toro. Y, naturalmente, donde más soldada se les ofrece, es lugar preferente para su actuación. No digo yo que sus principios sean no tenerlos, ni que la fidelidad a la infidelidad mueva sus vidas, sino que el torero en su vida cotidiana es uno más, un ser vulgar, deja de ser modelo de excelencia… Quizá sea la conciencia de ese límite la espuela clave para explicar por qué vuelven los toreros después de su retirada.
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En todo caso, creo que es imposible interpretar las fotos de Morante sin recurrir a Aristóteles. La idea del fluir eterno de todas las cosas, que Cratilo, el discípulo de Heráclito, infundió en Platón, se casa mal con la de su maestro Sócrates que investigaba conceptualmente la esencia permanente de lo justo, lo bueno, lo bello, etcétera. El Filósofo, así se llamó durante siglos a Aristóteles, resolvió el asunto con desparpajo: el principio de Cratilo, según el cual todo fluye y nada tiene consistencia firme y estable, referíase a la única realidad que conocía aquel filósofo, a la realidad de los fenómenos sensibles, y Platón siguió convencido durante toda su vida de que la teoría cratiliana del fluir era acertada en lo referente al mundo material. Pero, en el mundo moral, la cosa cambia. Y mucho… Sócrates gana por goleada. Sócrates se refería a la esencia conceptual de aquellos predicados tales como lo bueno, lo bello, lo justo, etcétera, sobre los que descansa nuestra existencia de seres mortales, a otra realidad que no fluye, sino que verdaderamente "es", es decir, que permanece invariable. Léase, sí, Sobre la esencia del gran Zubiri.
Pues eso, amigos, que Morante corre el riesgo de ser un veleta, un no "es" en el mundo de la política, mientras quizá mantenga su esencia en las plazas de toros. ¡Quién sabe! ¡Yo también quiero una foto con Morante!