De Canterbury a la Luna

Celebración del Domingo de Ramos en Sagunt tras el polémico veto a las mujeres

No sé qué me fascina más, si la reciente proclamación de la Arzobispa de Canterbury o que la Nasa planee crear la primera colonia humana en la Luna. Por mucho que vea, una y otra vez, la toma de posesión del cargo por parte de Sarah Mullally, con su escenografía, con la magnificencia del templo y con los príncipes de Gales, tan mayestáticos ambos, no acabo de creer que una mujer vaya a liderar a la Iglesia de Inglaterra. Trato de imaginar un relevo de ese calibre en la Santa Sede o en cualquier diócesis española, y no lo veo, sinceramente. Mullally era enfermera, está casada y tiene dos hijos. Fue ordenada sacerdote en 2002 y designada obispa de Londres en 2018, tras un camino plagado de críticas feroces y de numerosos obstáculos. La entronización de la pasada semana supone un órdago para las voces más involucionistas de la sociedad.

Que pregunten, si no, en Sagunt, donde miembros de la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo rechazan, de manera sistemática, la participación plena de sus vecinas en el desfile de la Semana Santa. Incluso, a riesgo de perder la distinción de Fiesta de Interés Turístico Nacional por parte del Gobierno, que, además, llevará el asunto a la Fiscalía. No encuentro razones que puedan justificar y explicar una discriminación tan retrógrada como ridícula. Que tomen nota de la Iglesia anglicana, por ejemplo, que ya ha establecido para 2030 que los puestos de mayor poder estén ocupados equitativamente por varones y mujeres. Algo no tan descabellado a estas alturas.

Como prueba fehaciente de su talante aperturista e inclusivo, Mullally subrayó la necesidad de afrontar un problema común en otras iglesias: los abusos. Y ahí apeló, sin eufemismos, a aplicar conceptos como verdad, compasión, justicia y acción. Aquí, mientras, la Conferencia Episcopal Española anda ralentizando las indemnizaciones a las víctimas. Dos meses después de firmar un convenio con el Ejecutivo de Pedro Sánchez y el Defensor del Pueblo para reparar el daño causado por la pederastia, los obispos siguen sin cerrar el protocolo que debe concretar cómo y cuánto se pagará. Menos mal que el papa León XIV instó en noviembre a la alta curia española a resolver, cuanto antes, un conflicto tan vergonzante como dramático. Después se extrañan de la caída de fieles y de vocaciones. A este paso, antes lograrán los yanquis enviar de nuevo astronautas a la Luna. Hombres y mujeres, esta vez, para instalarse de forma continuada en el satélite. Con permiso de China, claro.

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