Lecciones de la DANA para la tragedia de Adamuz
Así han quedado los trenes tras el accidente de Adamuz / Manuel Murillo
La Gran Riada que el 29 de octubre de 2024 provocó la muerte de 230 personas, dejó 800.000 damnificados y desató una crisis política y social sin precedentes en la Comunidad Valenciana no tiene nada que ver con el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), donde el descarrilamiento de un tren AVE de la compañía Iryo y su choque con un Alvia de Renfe que se cruzaba en ese instante ha dejado por el momento un balance de 45 fallecidos y una gran conmoción ciudadana. Sin embargo, hay lecciones de la primera tragedia que se deberían aplicar en esta segunda. Algunas, ya se están siguiendo. Otras no.
1. Dice el periodista Jesús Civera que con los años me he vuelto lírico. No sé si hay muchos políticos que compartan su opinión, pero sólo por darle la razón recurriré a Alejandro Sanz para recordar que “lo más peligroso que tiene la vida es vivirla”. El riesgo cero no existe. En transporte, menos. Los coches se estrellan, los barcos se hunden, los aviones se caen y los trenes se salen de las vías. De la misma manera que periódicamente hay lluvias torrenciales que rompen cualquier cálculo previamente establecido. La cuestión es que cuando eso pasa, hay que revisar minuciosamente si los controles previos han funcionado como debían. Y si son suficientes. Y si el sistema de Emergencias que debe activarse cuando ocurre se desplegó con la agilidad necesaria. Y si está bien coordinado. Las responsabilidades personales son importantes y deben establecerse y sancionarse si las hay. Pero para la seguridad de las personas lo fundamental es la revisión exhaustiva de los mecanismos. En la DANA, sabemos quién falló. Pero más de un año después, no se ha tomado ni una sola medida respecto a “lo que falló”. Con Adamuz no debe ocurrir lo mismo.
2. Hay que evitar la confusión y la “guerra de relatos”. De momento, se está haciendo. El ministro Puente se equivocó el primer día al decir que había algo “extraño” en el accidente. Pero ha corregido. El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha mantenido el tipo sin caer de momento en la tentación de enredar la tragedia entre acusaciones políticas, a pesar de que tiene unas elecciones a las puertas. No entrar en el fango........
