El 'impeachment'

Trump prevé retirada de EE.UU. de Irán "en dos o tres semanas"

Lo más sorprendente de la actitud de Trump es la creencia de que su propio pueblo ya ha interiorizado la idea de que su papel en el mundo es robarle los recursos a los demás pueblos. La confesión de Trump de que se quiere apropiar del petróleo de Irán y los llamamientos a los aliados para que sean cómplices en el latrocinio –“Si quieren su petróleo, vayan a por él”, decía aproximadamente hace unos días-, implica que todos sus representados lo han puesto ahí para que robe en su nombre, que están encantados de que lo haga; y al mismo tiempo supone que todos sus aliados no son sino una banda de cuatreros que se van a poner a sus órdenes para ese ingente robo.

Nunca se vio con más claridad que en este Viernes Santo, con este presidente, la verdad que sentenció Agustín de Hipona hace ahora más dieciséis siglos cuando se preguntaba: “Si no hay justicia, ¿qué diferencia hay entre el Estado y una banda de ladrones?”. Pero lo más importante de este asunto es que, al ser el presidente Trump representante de todo un pueblo, la frase debe ser alterada: si no hay justicia por parte de un presidente electo, ¿qué diferencia hay entre un pueblo entero y una inmensa banda de ladrones? No podemos estar tan desesperadamente ciegos acerca del género humano como para plegarnos sin resistencia a esta afirmación. No puede ser........

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