Los doce desconciertos de año nuevo

Fotógrama de 'Sirat', de Oliver Laxe. / NEON

Antes de difundirse desde la Italia renacentista a toda Europa, el término concerto adquirió en España el significado de convenio. Desconcertar conserva una ambigüedad fértil: nombra tanto la desorientación como la pugna, tanto la perplejidad como la pérdida de la armonía que hace posible el acuerdo. No teman: esta no es otra columna sobre polarización —palabra del año 2023 según la Fundéu—, sino algo más elemental: doce campanadas (y otros sonidos) como una carta de desajuste que este año podríamos esforzarnos en afinar.

La primera nota, grave y repetida, suena a pasos: corresponden a esa proliferación de ciudadanos que creen que la cola avanza solo porque cada vez hay más gente detrás. Las protestas contra que migrantes africanos pobres reciban un mínimo de atención humanitaria confirman que la expansión de la extrema derecha en España y en el mundo no responde solo al narcisismo identitario, sino a un defecto más hondo en la fabricación de la subjetividad.

La segunda campanada llega con reflujo de mala uva. Cinco de “mis mejores películas del año”, vistas en salas y festivales de Valencia —Bugonia (Yorgos Lanthimos), Alpha (Julia Ducournau), Una batalla tras........

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