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La corrupción de todos los días

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15.07.2026

Momento en que Ábalos sale de su casa en València, el día del registro de la UCO. / J.M. LOPEZ

Los corruptos que no han sido investigados ni acusados judicialmente parecen disfrutar de una felicidad y una libertad semejantes; en cambio, quienes han sido juzgados y condenados por corrupción son infelices cada uno a su manera. Adaptar así la célebre frase inicial de Ana Karenina, de León Tolstói, permite distinguir las distintas condiciones y formas de corrupción que se manifiestan en el espacio político, dejando al margen, en estas líneas, las que pertenecen a otros ámbitos. ¿Por qué un político o un funcionario de las administraciones públicas utiliza su cargo para obtener beneficios particulares con la connivencia de otros? ¿Lo hace por codicia, por asegurarse una vida sin problemas económicos, por alcanzar un estatus social que le permita disfrutar de los beneficios del mercado o porque el sistema en el que vive se lo consiente?

En todo caso, conviene estudiar la biografía de cada corrupto para determinar qué circunstancias lo condujeron a corromperse. ¿Fue la ausencia de una cultura moral estricta la que le impidió rechazar el beneficio obtenido a costa de los presupuestos públicos? ¿Fueron las condiciones legales y políticas de un Estado las que le permitieron aprovechar su cargo para obtener ventajas particulares? Para Thomas Nagel, profesor de la Universidad de Nueva York, la corrupción política no debe medirse únicamente por el incremento financiero o patrimonial, sino también por el comportamiento en el espacio público, como mostró el caso de Clinton con........

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