Un caso perdido
Momento de la actuación de Miguel Ríos en el Teatro Cervantes. / GREGORIO MARRERO
Parada y fonda de Miguel Ríos en Cartagena después de haber sorbido festivales por tierras catalanas y haber dejado huella desde Andalucía a Galicia pasando por la meseta en la enésima gira de su vida. A los 82 tacos, el rockero de nuestras entretelas sigue jugando a las cuatro esquinas.
Y eso que a mediados de junio subía unas escaleras en casa con una bandeja a bordo, se desequilibró y la caída trajo consigo un leve traumatismo craneal. Vamos, «p'a haberse matao». Pero nada, suspendió un par de conciertos y de vuelta a la carretera. A principios de los ochenta........
