Sin objetivos

Imagen de un inversor de criptomonedas estresado y hastiado.

Objetivo es una palabra capciosa. Esconde siempre un fin, ningunea a menudo el camino. El objetivo malversa la acción e impone, maliciosamente, la dictadura del objeto, la esencia del neoliberalismo que ha acabado por transmutar en tecnofeudalismo. El objetivo motiva, dirán algunos. Si, es posible, pero bajo las fauces de la cultura de la rentabilidad y la competencia desmedida, modifica la esencia del movimiento y elimina el placer de hacer por hacer, de vivir por vivir, de ser sin necesidad de transcender.

Aplicaciones digitales como Goodreads o Bookshelf para contar........

© Levante