La paradoja Morant |
Diana Morant, ayer, en un acto ante las Corts. / Jorge Gil - Europa Press
La semana del Sant Jordi y el 25 d’Abril es especial. Libros, rosas y algo de orgullo de pueblo, no demasiado, sin fantasías ni fanatismos, pero con conciencia, de identidad y de clase, y de periferia, que es algo más que un concepto geográfico. Los libros son para perdedores, que en algún momento lo somos todos. Las palabras escritas, cuando valen, son para aliviar las heridas que no se ven. Las rosas están para acariciar el sentido de la vida: algo bello y fugaz.
Eso son los libros. La política es otra cosa.
Es extraño una representante de la oposición de la que se escriba más que de los que mandan. Pasa con Diana Morant. Pasa con que es el PSPV, siempre dispuesto a la disección en canal. Llevo tiempo con esta cantinela, así que la primera paradoja hoy no es la de Morant, sino la mía, porque voy a hablar de Morant. Paradoja es una forma dulce de decir contradicción.
Ella, la ministra de Ciencia y Universidades, cumple dos años de secretaria general del socialismo valenciano y líder de la oposición, y continúa siendo una candidata con problemas de reconocimiento dentro y fuera de la casa. No son tanto los índices de popularidad, que con Carlos Mazón en 2023 ya se demostraron que sirven para poco, sino que es difícil encontrar entre los cuadros socialistas a alguien que reconozca en ella a una buena candidata y se sienta identificado........