Defender la huerta de Jaume I (y algo más)
Manifestación por la huerta de Campanar el pasado domingo. / Eduardo Ripoll
Soy poco dado a manifestaciones. He desarrollado una desconfianza hacia toda forma de expresión colectiva: si no me fío de mí mismo, cómo hacerlo de un grupo dispar. Pero soy bastante más dado a las contradicciones, así que el domingo pasado dediqué la mañana a manifestarme, pese al calor y ofertas de ocio tan sugerentes como quedarse en casa con los periódicos del día y lo nuevo (pero viejo y eterno) de Kallifatides. Salí también por imperativo familiar y por fidelidad a Pep Benlloch. Más por eso que por confianza en que doscientas personas detrás de una pancarta y un megáfono, como en el siglo pasado, podamos conseguir cambios. Pep es el presidente de la asociación de vecinos de mi barrio y es todo lo contrario a mí: un tipo para el que es fácil dedicar horas a la comunidad, que cree en sostener y preservar este entorno viejo, tranquilo y hermoso que nos rodea, siempre dispuesto a una y otra reunión, y al que cada día te encuentras con su bicicleta y su bolsa al hombro preparando alguna actividad lúdica o reivindicativa en favor de los demás. Yo soy lo que los viejos del lugar llaman un foraster, pero Pep ha visto la transformación de estas calles y plazas y sabe que las........
