Deberían sacar las urnas

Pedro Sánchez y Juanfran Pérez Llorca, en la Moncloa. / Chema Moya

¿Quién se acuerda del hantavirus? De esos seres que siguen aislados en algún hospital. Ya son noticia del pasado. Lo mismo podría decir de Adamuz, de las machiruladas de Ábalos, de Gaza, del estrecho de Ormuz, de la terrible dana, de la pandemia (contigo empezó todo, aunque de verdad todo este mundo se inició con las Torres Gemelas). Tienen algo de ingenuo esos reportajes en los que los medios de comunicación invertimos tanto subrayando los seis meses, el año de algo. Algo que se está yendo. Zapatero, también serás pasado, pero quedarás marcado.

Esta aceleración y presión constante es enfermiza. Cuesta ver algo con claridad mientras corres. Pasa algunos días que me parece estar en una ciudad desconocida. El barrio es otro. Me cuesta encontrar las calles. Y pierdo la paciencia con demasiada frecuencia. Y he descubierto la ira, aunque la contengo. Y me quedo quieto mirando la luna. Creo que buscando algo estable. Justo algo que cada noche es distinto. Buscando. Y no sé si hay arreglo. Si ya vale la pena. Y me cuesta mantener las opiniones. Fíjense: opina un tipo al que le cuesta ver claro. ¿Dónde está el equipo azul?

El equipo azul es cosa de Paul Auster. De un libro de hace mucho: La noche del oráculo. Lo he recuperado ahora con los recuerdos de su viuda, Siri Hustvedt. En el equipo azul están los seres de las viejas virtudes. La humildad, la honestidad, la bondad y, siempre, el humor. Amables, discretos, de corazón generoso. Nada de fanfarrones ni engreídos. Ni de........

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