Un año más |
Puente viejo / Levante-EMV
El tiempo pasa tan rápido que a veces es como si no existiera. Como si se hubiera detenido de pronto en la última revuelta del camino. Como ese 29 de octubre del año pasado en que nada hacía pensar que se habría de convertir en un día trágicamente inolvidable. Mucho tiempo atrás, en 1957 y también en octubre, llovió durante varios días. El agua del río llegaba casi hasta la casa de los abuelos. Yo había vuelto esos días a Gestalgar con mi madre y mi hermano. Entonces vivíamos en Vilamarxant, pueblo valencianoparlante donde aprendí que las lenguas enriquecen a quienes las usan y nunca habrían de ser un arma arrojadiza contra nadie. Mi padre tenía que ser el domingo padrino en el bautizo del primo Miguel. Ya no pudo llegar porque las carreteras estaban cortadas. Me tocó hacer a mí de padrino. Nada menos. Apenas llegaba a la pila que había a la entrada de la iglesia. Igual hay alguna fotografía del momento glorioso. No lo sé. Las fotografías son una buena manera de que el tiempo regrese, siempre que no caigamos en la trampa de esa nostalgia que convierte el blanco y negro de un tiempo devastado en una obscena exposición de colorines.
Gestalgar desde el rio Túria / Levante-EMV
No sé si el tío Antonio tocaría el........