David Olguín: Todo (es) teatro |
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La historia reciente del teatro mexicano lleva inscrito un nombre indispensable en su narrativa: David Olguín (Ciudad de México, 1963), quien encarna de manera ejemplar el concepto de “hacedor de teatro”, un apelativo que, si bien tradicionalmente abarca las facetas de actor, director y dramaturgo, en su caso disuelve los límites de un arte que en su esencia requiere involucrarse en el todo y sus partes. Su trayectoria incluye la encomiable labor de editor al frente de Ediciones El Milagro, junto a un grupo de magníficos colaboradores, desde donde se ha impulsado la dramaturgia mexicana y universal. Además, destaca su labor como docente, mentor y acompañante de generaciones de actores, directores y dramaturgos, a quienes ha guiado con generosidad y profundidad en su extraordinaria cátedra, donde su vasto conocimiento coexiste con la franqueza del humor y la rigurosidad de la disciplina.
Como él mismo ha aseverado en repetidas ocasiones, David Olguín manifiesta una legión de personalidades que canalizan todas las actividades que lo definen, pero también una paradoja que hace posibles los dramas que lo habitan. En su prosa dramática, al igual que en sus incursiones en el ensayo y la narrativa, se perciben las huellas de un hombre racional, cartesiano, cuyo camino en la juventud, según relata, parecía orientarse hacia las matemáticas. Sin embargo, por designios y buena fortuna del arte teatral, fue conducido al valle de las lágrimas y las risas, donde toda razón encuentra la necesaria desestabilización para explorar los meandros del comportamiento humano.
Lector voraz, Olguín estudió letras hispánicas e inglesas en la UNAM en paralelo a su formación como actor en el Centro Universitario de Teatro en los años ochenta. Fue en estas aulas donde el histrión dio paso al dramaturgo y al director, gracias al aguijoneo y guía de los maestros Ludwik Margules y Juan Tovar. Este último representa una figura........