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La historia apostólica

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22.11.2021

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La mejor historia de la Decena Trágica con que contamos, después de un siglo, sigue siendo Los últimos días del presidente Madero / Mi gestión diplomática en México (1917), del escritor y diplomático cubano Manuel Márquez Sterling (1872-1934). La aceptación de Francisco I. Madero de la oferta que le hiciera el embajador cubano de embarcarse rumbo a La Habana, el 19 de febrero de 1913, convirtió a Márquez Sterling en testigo de las últimas horas del presidente derrocado en la Intendencia del Palacio Nacional.

Luego de escoltar a la familia del presidente asesinado (el padre Francisco, la madre Mercedes, el tío Ernesto y las hermanas) de Veracruz a La Habana y despachar con el mandatario cubano José Miguel Gómez y el canciller de la isla, Manuel Sanguily, el embajador regresó a México, pero solo para anunciar al nuevo gobierno de Victoriano Huerta el fin de su representación diplomática. Las simpatías del embajador cubano por el gobierno de Madero y Pino Suárez eran evidentes y la propia administración de Gómez, en la isla, llegaba a su fin.

Luego de la experiencia mexicana, Márquez Sterling se retiró por un tiempo de la carrera diplomática, fundó los periódicos Heraldo de Cuba y La Nación, donde publicó una serie de artículos contra el régimen huertista, y recopiló las notas consulares de su misión en México, que le sirvieron de base para la redacción de Los últimos días del presidente Madero. Sentía que le debía el libro a Madero y a México, donde vivió a fines del siglo XIX, donde conoció a José Martí y donde publicó la revista de ajedrez El Arte de Philidor.

Uno se pregunta cómo Márquez Sterling, que apenas el 10 de enero de 1913 había presentado cartas credenciales a Madero, un mes después ya era un actor protagónico de la Decena Trágica. La respuesta está en aquel exilio de 1894, que lo llevó a la redacción del Diario del Hogar, y en otro viaje de 1904 a México, cuando entrevistó a Porfirio Díaz en el castillo de Chapultepec y conoció a Ignacio Mariscal y a algunos porfiristas eminentes. A raíz de aquella entrevista, Márquez Sterling escribió un perfil crítico de Díaz, incluido en el libro Psicología profana (1905), que Madero debió leer con agrado.

La visión de don Porfirio, como viejo caudillo modernizador y, a la vez, autoritario, que aparecía en ese libro era muy similar a la........

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