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Bolívar, México y la liga imposible

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08.12.2021

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Huésped del coronel William Montagu, quinto duque de Manchester y gobernador de Jamaica, Simón Bolívar dedicó el verano de 1815 a escribir cartas y manifiestos sobre la independencia de la América española. Escribió al excanciller británico, lord Wellesley, “dando la alarma al mundo, implorando auxilios, a la Gran Bretaña y a la humanidad toda”. Si no se verificaba el apoyo de la Gran Bretaña y Estados Unidos, “la más bella mitad de la tierra sería desolada”.

También escribió a Henry Cullen, colono inglés de Jamaica, una carta que se convertiría en uno de los textos fundacionales del latinoamericanismo del siglo XIX. A pesar de vivir exiliado en esa isla del Caribe y de que la contrainsurgencia peninsular avanzaba tanto en la Nueva España como en la Nueva Granada, tras la supresión de la Constitución de Cádiz y la restauración absolutista de Fernando VII, Bolívar esbozó la utopía de una Hispanoamérica independiente y confederada. Una utopía, siempre hay que recordarlo, que imaginaba “imposible” y víctima de futuras “infelicidades”, “revoluciones” y “repúblicas devoradas por sus elementos”.

Luego de la discutida entrega de Francisco de Miranda a los españoles, Bolívar era el líder de la guerra separatista en Nueva Granada. Pero su visión en la “Carta de Jamaica” (1815) era sumamente abarcadora, ya que repasaba el estado de lucha en el Río de la Plata, Chile, Perú, Centroamérica y la Nueva España. Dividía aquella parte del “mundo de Colón” en dos mitades: la América Meridional y la Septentrional. A esta segunda dedicó pasajes muy reveladores en ese y otros textos.

Bolívar fue de los primeros republicanos de su generación en advertir que la independencia no era únicamente un asunto de soberanía nacional y formas de gobierno sino de geopolítica y derecho internacional. Nueva Granada, el virreinato que intentaba destruir, era el menor, territorial y demográficamente, de los cuatro que componían el imperio borbónico. La necesidad de avanzar en una integración republicana, por lo menos, con el antiguo reino del Perú era una forma de negociar en mejores condiciones la vecindad con la América Septentrional.

Las alusiones de Bolívar a Nueva España parten del reconocimiento de las enormes dimensiones de la América Septentrional, que llegaba hasta Panamá, frontera con la América Meridional. Bolívar atinó a observar la especificidad de que el proceso novohispano se caracterizaba por una fuerte presencia de sacerdotes y de la activación política del mito de Quetzalcóatl y el culto guadalupano. Pero no pensó que eso fuera una limitación para el avance de la ruptura con la monarquía........

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