Los usos de la responsabilidad

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Hemos perfeccionado una riesgosa posición de espectadores, capaces de ver con relativa facilidad sucesos que afectan nuestros entornos y realidades, sin que ello signifique romper la ligereza en la condición de quien ojea con distancia impuesta. Lo hicimos sin preguntarnos si existe una ética del espectador. Si hay límites a la manera en que vemos y si nuestro papel, los papeles diversos en esta situación, implican una responsabilidad hacia el resto. Conjugo en plural por tratarse de un fenómeno social, y porque es agotadora la defensa de virtudes individuales en quienes no se asumen parte del contexto en el que vivimos todos.

En México, sin importar posiciones ideológicas, somos espectadores del más reciente escándalo que vincula al crimen de más altos vuelos con la política y la gobernanza. Fuimos espectadores de sus efectos, de Chiapas a Chihuahua, mucho antes de que lo recibiéramos ataviados de audiencia. Somos espectadores de las defensas a un proyecto político al que ponen por encima de la vida de la gente, en los territorios donde la metástasis de lo delincuencial con lo público pasó de lo plausible a la costumbre para convertirse en sistema. Vemos relativizaciones o esgrimas retóricas que no se detienen a pensar en la dificultad para recuperar la civilidad que acarrea su postura, digamos, política. Y no se detienen porque también juegan a ser espectadores, aunque de otro tipo.

Somos espectadores de las madres que salieron a las calles hace unos cuantos días, como lo hacen el resto del año, en reclamo para dar con el destino de sus hijos desaparecidos y hemos sido espectadores del proceso que lleva a su desaparición.

Somos espectadores del intento de recorte al calendario escolar y de las múltiples traducciones con las que algunos buscaron minimizar sus........

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