“Trump no es el único actor con agencia en Estados Unidos”. Entrevista a Ronald Brownstein

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A unos meses de que Estados Unidos celebre 250 años de independencia, su panorama político se muestra, ante los ojos del mundo, como una constante amenaza. El segundo mandato de Donald Trump ha traído consigo un recrudecimiento del autoritarismo, nuevos desafíos para sortear la polarización partidista y muchas interrogantes con respecto a su agresiva política exterior. El periodista y analista político Ronald Brownstein, dos veces finalista del Premio Pulitzer por su cobertura de campañas presidenciales, conversa con León Krauze para aquilatar el estado actual tanto de la aceptación como de la resistencia civil ante el presidente, y también para avizorar si acaso la democracia estadounidense se encuentra actualmente en riesgo.

Déjame comenzar por preguntarte, ¿qué cambios estructurales ha hecho Trump a la política estadounidense? ¿Es sobre todo un producto de tendencias preexistentes o ha modificado fundamentalmente los incentivos y el comportamiento de los partidos Demócrata y Republicano?

Es una muy buena pregunta. Creo que sobre todo ha intensificado tendencias preexistentes, pero también las ha extendido a nuevas formas. Obviamente la tendencia medular de la era Trump es lo que algunos llaman polarización educativa; yo lo llamo inversión de clases. Se trata de una especie de inversión de papeles de los partidos. A mediados del siglo XX, durante la era de la coalición del New Deal, aproximadamente de los años treinta a los sesenta, los demócratas eran el partido de la gente que trabajaba con las manos; los republicanos eran el partido de la gente que trabajaba de saco y corbata. El electorado de esos años era noventa por ciento blanco y básicamente los demócratas eran el partido de los votantes sin educación universitaria, y los republicanos eran el partido de los votantes con universidad. Ese mundo comenzó a colapsar en los años sesenta y setenta. Inicialmente por asuntos de derechos civiles e igualdad racial, y luego por otros temas de derechos civiles en los setenta: crimen, bienestar, temas sociales polarizantes como el aborto y posteriormente los derechos de la comunidad lgbtq . Desde las elecciones del 68 con Wallace y Nixon, pero más claramente en el 72 con Nixon, los republicanos han mejorado su desempeño entre los votantes de la clase trabajadora sin un título universitario.

Tomó cerca de veinte años más, pero en los noventa, con Bill Clinton, los demócratas empezaron a hacer lo contrario: mejoraron su desempeño entre los votantes con educación universitaria. Aproximadamente a partir del 72, los republicanos han sido el partido más fuerte entre la comunidad blanca de la clase trabajadora. Y, desde Clinton, los demócratas han sido cada vez más competitivos entre la comunidad blanca con educación universitaria y han construido una especie de coalición de “arriba y abajo” entre blancos con un sueldo por encima del promedio y gente de color con sueldo por debajo del promedio.

Trump potenció todas esas tendencias. Los demócratas obtuvieron mejores resultados que nunca entre los votantes blancos con educación universitaria. Y hemos visto casi una aniquilación total de los republicanos en la Cámara de Representantes para los distritos suburbanos con mayor educación alrededor de las grandes metrópolis. Pero Trump también obtuvo mejores resultados entre los blancos sin universidad que cualquier candidato de los dos partidos desde Reagan. Ganó las dos terceras partes de sus votos en cada una de sus tres elecciones. En 2020 y 2024 progresó significativamente extendiendo esa amplia coalición de clase trabajadora para incluir más votantes de color sin un título universitario, particularmente hombres latinos. Diversas fuentes de información coinciden en que ganó la mayoría de hombres latinos en 2024 y mejoró incluso entre hombres afroamericanos y definitivamente entre hombres de origen asiático. Así que impulsó esa tendencia a un grado en que, si pudiera mantener el territorio conquistado entre votantes no blancos de clase trabajadora, pondría a los demócratas en una situación muy complicada.

Hace veinte años, mejorar entre los votantes de color de clase trabajadora hubiera sido algo provechoso para un republicano, pero hoy en día es una necesidad. Porque, pese al enorme éxito de Trump en alentar la participación electoral entre blancos de clase trabajadora, estos siguen reduciéndose como porción del electorado. Su porción dentro de la sociedad en general disminuye irrevocablemente conforme Estados Unidos se vuelve un país mejor educado y más diverso. Así que la constricción demográfica a la que en cierto modo Trump sentenció al Partido Republicano consistió en que dependían de exprimir márgenes mayores de grupos que estaban reduciéndose.

¿Qué normas democráticas o mecanismos de contención institucionales dirías que son los que más se han erosionado durante la era Trump?

Todos. A ese grado enfrentamos un desafío a los que considerábamos los pilares de la democracia estadounidense. Creo que la mayoría de las instituciones aún se niegan a reconocer completamente la gravedad de lo que está ocurriendo. Hay un presidente presionando abiertamente al Departamento de Justicia para enjuiciar a personas que considera adversarios políticos, o presionando abiertamente a las comisiones reguladoras para actuar en contra de empresas que él ve como amenazas y recompensar a aquellas que ve como aliadas. Un dirigente latinoamericano dijo la famosa frase: “Para mis amigos, todo; para mis enemigos, la ley” y me parece que ese es el lema, la máxima que debería esculpirse en el Departamento de........

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