Una lectura desde los bordes |
Donde termina el verano
Barcelona, 2026, 304 pp
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El jurado que le otorgó el Premio Biblioteca Breve 2026 a Donde termina el verano de Elma Correa subrayó que era “una novela extraordinaria sobre la amistad y la culpa entre dos mujeres a lo largo de los años en la brutal frontera entre México y Estados Unidos”. Por los tiempos que corren, esa descripción hizo pensar a más de uno que el libro abordaba la tensión entre esos dos países. Por fortuna, la novela de Elma Correa va más allá de la coyuntura, en tanto que abre la posibilidad de que la literatura “desde los bordes” sea algo diferente al sentido que le hemos dado a esa etiqueta.
Lejos está Donde termina el verano de ser otra novela exotizante sobre el crimen organizado, las maquiladoras y el resto de lugares comunes a los que la ficción televisiva (o la música, el cine y los noticieros) nos tienen acostumbrados. Aimé y Elisa son dos adolescentes de Mexicali que han pasado juntas casi toda la escuela primaria, ambas son fans de las Spice Girls y otros grupos musicales de moda y, al igual que muchas jóvenes de su edad, de familias que iban de paso y se asentaron ahí para conformar la creciente clase obrera, conviven con lo que les llega del universo inimaginable detrás de la línea divisoria; las conocemos a finales de la década de los noventa, el día de la despedida de Elisa, quien por ser una joven promesa del deporte consigue una beca que la llevará a estudiar la secundaria a Monterrey a fin de prepararse como atleta en un centro de alto rendimiento. A ellas se suma la incómoda presencia de Rosario, una compañera de escasos recursos que quiere ser la tercera amiga de un par que no la aceptará bajo ninguna circunstancia.
El conflicto se desata cuando Rosario desaparece, alguien se la llevó, no se sabe si........