Antes del silbatazo, la factura |
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Confieso que esta semana quería escribir de futbol. El Mundial empieza y, como millones de personas, esperaba dedicar estas líneas a otra cosa. Pero a unas horas del juego inaugural ocurre algo demasiado grave para mirar hacia otro lado.
Más de 1.4 millones de alumnos permanecen sin clases debido al paro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Son 17,471 escuelas afectadas y casi 89 mil docentes involucrados. En Oaxaca hay más de 734 mil estudiantes sin actividades; en Chiapas otros 273 mil. La cifra debería ocupar el centro de la conversación nacional. No ocurre así.
Lo relevante no es únicamente la huelga. Tampoco las exigencias de la CNTE. Es que Morena actúa como si estuviera sorprendido por un conflicto que ayudó a construir.
La CNTE nunca ocultó quién era. Nunca escondió sus métodos, sus objetivos ni su forma de ejercer presión. Tampoco ocultó su oposición a las reformas que durante años combatió desde las calles. Convirtió varias de esas causas en banderas de campaña y construyó una relación política con sectores del magisterio disidente porque aportaban algo valioso: capacidad de movilización, presencia territorial y una narrativa de resistencia útil para disputar el poder.
La educación nunca fue el objetivo de la alianza; fue el terreno donde esta se construyó. Durante años se configuró un acuerdo político-electoral informal entre Morena y sectores del magisterio disidente. El........