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Computación cuántica: la economía del descubrimiento

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21.07.2026

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HSBC e IBM anunciaron un avance que habría parecido ciencia ficción hace apenas unos años. Ambas empresas demostraron el primer algoritmo conocido de trading financiero habilitado por computación cuántica. No se trató de construir una computadora más rápida ni de reemplazar a Wall Street por una máquina futurista. El verdadero logro consistió en utilizar algoritmos cuánticos para resolver un problema extraordinariamente complejo de optimización financiera: encontrar mejores decisiones entre millones de posibilidades que cambian continuamente.

El anuncio tiene implicaciones que van mucho más allá de los mercados financieros. Imaginamos que la computación cuántica serviría principalmente para descubrir nuevos medicamentos, diseñar materiales revolucionarios o acelerar la investigación científica. Todo eso sigue siendo cierto, pero el experimento de HSBC e IBM demuestra algo más: esta tecnología también transformará la manera en que las empresas optimizan sus operaciones, administran riesgos, diseñan cadenas de suministro, distribuyen energía o toman decisiones en tiempo real.

No es casualidad que un reciente artículodel Financial Times sostenga que la computación cuántica ha cruzado un umbral histórico. Después de décadas de promesas, dejó de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una prioridad estratégica para empresas, inversionistas y gobiernos. Google, IBM, Microsoft, NVIDIA y Quantinuum ya no compiten únicamente por construir mejores procesadores: compiten por inaugurar una nueva economía basada en la capacidad de descubrir.

La competencia del siglo XXI ya no será simplemente por producir más información. Tampoco por acumular más datos. Será por descubrir antes que los demás el conocimiento que hoy permanece oculto y por resolver problemas cuya complejidad rebasa las capacidades de la computación tradicional. La ventaja estratégica pertenecerá a quienes construyan primero el ecosistema capaz de convertir esa capacidad en innovación, productividad, riqueza y poder.

Existe una extraordinaria coincidencia entre la literatura y la ciencia. En El jardín de senderos que se bifurcan, Jorge Luis Borges imaginó un universo donde todas las posibilidades existen simultáneamente y cada decisión abre un camino distinto. Borges no pretendía explicar la mecánica cuántica. Pero, como ocurre con los grandes escritores, anticipó las preguntas antes que las respuestas. Quizás ésa sea también la mejor manera de entender la........

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