El enorme poder presidencial no alcanza para gobernar |
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La presidenta de México debe haber disfrutado la cabeza con la que Ríodoce tituló su nota principal del 24 de agosto en Sinaloa: “Rocha regresa, lo aplasta Sheinbaum y pide otra licencia”. Allá se entendió de inmediato, sin eufemismos ni lenguaje de Palacio. Nada de que es una decisión personal. Fuera de Sinaloa, esta intervención no fue leída en clave Rocha, sino en clave Sheinbaum: Sheinbaum todas las puede. La presidenta manda.
Estamos habituados a medir el poder personal presidencial dentro del marco de su partido, sobre sus gobernadores, sobre sus legisladores y frente a sus predecesores. Usando esa lente, Claudia Sheinbaum tiene mucho poder. Bastante más que al inicio de su gobierno. Ese poder le permite articular respaldos en Morena, alinear figuras estatales y construir unanimidad alrededor de una decisión como sacar a Rubén Rocha Moya del escenario y tener voz y voto en el interinato.
Ese poder es real, aunque su alcance es bastante más reducido de lo que parece. Sheinbaum logra presionar a Rocha, pero no deshacerse de él; logra........