Scherer descorre el velo
Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder
Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez
Ciudad de México, 2026, 344 pp.
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La relación de Julio Scherer Ibarra con Andrés Manuel López Obrador viene de lejos. Lo conoció en 1997 en el funeral de Heberto Castillo. Su padre, director legendario de la revista Proceso, sentía por él un gran afecto. Con el tiempo la relación de Scherer Ibarra con López Obrador se fue haciendo muy cercana. Estuvieron juntos en sus varias campañas electorales. Al ganar la presidencia López Obrador lo nombró su consejero jurídico. Trabajaron estrechamente unidos, había entre ellos una gran amistad. En 2021, cuando Scherer dejó el cargo, López Obrador lo llamó “hermano”. Tantas batallas juntos. Permanece hasta la fecha la amistad, la lealtad y el cariño.
Por ese motivo llama la atención la descripción que Scherer Ibarra hace de su “hermano”. Lo muestra como un hombre de grandes limitaciones. No entiende la economía global. No respeta la ley. Le gusta hacerse la víctima. Anhela el poder. Es sólo un predicador. Es muy duro con las personas. Trabajas con él, le eres leal y luego te manda al diablo. Es un pragmático absoluto, no le importan los ideales. Le gusta imponerse, no negocia. Utilizó la mañanera para ofender y ridiculizar. Tiene un carácter tremendo. Es un tipo impulsivo. Es muy manipulable. Toma decisiones cruciales por motivos ideológicos. Cometió graves actos ilegales. Daba cargos a personas a las que le tenía confianza aunque no tuvieran la mínima capacidad, lo que se tradujo en resultados desastrosos para........
