Cannes 2026: mujeres que no están solas

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Escribo estas líneas cuando se ha exhibido apenas la mitad de la competencia oficial del Festival de Cannes, pero por las evidencias más objetivas señaladas en la cobertura de la prensa internacional –es decir, los minutos de aplausos del público presente en cada función, un indicador que, como todo mundo sabe, es científicamente inexpugnable–, solo una película ha resultado, hasta el momento, firme candidata a ganar la Palma de Oro de este año.  Me refiero a Paper Tiger (2026), el más reciente largometraje de James Gray, protagonizado por Adam Driver, Scarlett Johansson y Miles Teller.

En todo caso, más allá de que otra cinta haya sobrepasado a Paper Tiger con los siete minutos de batir palmas con los que fue reconocida, el buen cine es, aunque parezca mentira, algo más que crónicas de aplausos. Y aunque es cierto que la atención está concentrada, como siempre, en la sección oficial competitiva –este año están ahí, además de Gray, cineastas de la talla de Almodóvar, Koreeda, Pawlikowski, Mungiu, Nemes, Farhadi y Hamaguchi–, siempre hay otro Cannes que puede ser igual de trascendente y, en una de esas, más arriesgado y más propositivo. Me refiero a las obras que se presentan, sin mucho bombo ni platillos, en la más de media docena de secciones paralelas, oficiales y no oficiales que se desarrollan a lo largo de las casi dos semanas del festival. Un cine importante que se presenta en el margen y que, en muchas ocasiones, también proviene de los márgenes.

Este es el caso, en primer lugar, de Marie Madeleine (Haití-Francia-Luxemburgo-Bélgica-Canadá, 2026), segundo largometraje como cineasta de la actriz haitiana Géssica Généus, presentado fuera de competencia en la sección Cannes Premiere. La propia directora interpreta a la Marie Madeleine........

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