Larga vida
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Benito Jerónimo Feijoo escribe una carta en la que declara que no quiere dejar la tranquilidad de Oviedo para irse a vivir a Madrid. Entonces suelta una cita de Horacio: “Scriptorum chorus omnis amat nemus et fugit urbes”; o sea: “Todo el coro de escritores ama el campo, pero escapa a las ciudades”. Suena muy verdadero; si bien ahora no quiero ocuparme de eso, sino de la continuación de esa carta. Cuenta que un tal Similis mandó escribir en su lápida: “Aquí yace Similis, que murió a una edad muy avanzada, pero solo vivió siete años”.
Servio Sulpicio Similis fue un militar y político romano que sirvió para los emperadores Trajano y Adriano. A este último le solicitó varias veces su retiro, hasta que le fue concedido. Entonces se mudó a vivir tranquilamente al campo, donde murió siete años después.
Según Heródoto, entre los nómadas maságetas se celebraba una larga vida… ma non troppo.
No establecen de antemano ningún límite a la vida humana, pero cuando uno llega a muy viejo, se reúnen todos sus parientes y lo inmolan; y, con él, inmolan también muchas reses; luego, cuecen sus carnes y celebran un banquete. Esto se considera, entre ellos, como la suprema felicidad; en cambio, al que muere de enfermedad no se lo comen, sino que lo entierran, considerando una desgracia que no haya llegado a la edad de ser inmolado.
No establecen de antemano ningún límite a la vida humana, pero cuando uno llega a muy viejo, se reúnen todos sus parientes y lo inmolan; y,........
