Borges, Éluard y la espera amorosa

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“¿Qué es, pues, lo que es realmente?”, pregunta Plutarco en el tratado “La E de Delfos”, que ingeniosamente citan Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, bajo el alias de B. Suárez Lynch, en la sección “Museo” de los Anales de Buenos Aires.1 Esta colaboración de los dos escritores apareció primero en una pequeña revista de corta vida, Destiempo (1936-37). Entre 1946 y 1948, Anales –la revista que dirigía Borges– publicó el “Museo” de B. Suárez Lynch unas nueve veces. En “Museo” reunían fragmentos de diversos autores, modificados, inventados, mezclados, con total libertad e impunidad. En el número 10, de octubre de 1946, aparece en “Museo” por primera vez un breve poema que Borges publicará más adelante en El Hacedor (1960):

Le regret d’Héraclite Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nuncaAquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach. Gaspar Camerarius,en Deliciae Poetarum Borussiae, VII, 16.

Le regret d’Héraclite

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nuncaAquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.

Gaspar Camerarius,en Deliciae Poetarum Borussiae, VII, 16.

Gaspar Camerarius y su obra son una creación de los dos amigos. Escribe Luis Miguel Aguilar que Borges atribuyó el poema “El aprendiz” a Gaspar Camerarius el Viejo, en el libro Delicias de los poetas latinos.2 Existió, se nos dice en internet, un erudito alemán llamado Joachim Camerarius (1500-1574).

Se habían conocido en 1932. Bioy tenía dieciocho años y era un principiante; Borges, a los 32, ya era Borges. En 1935, en la primera de sus colaboraciones a cuatro manos, urdieron un folleto comercial para promover “un alimento más o menos búlgaro”, como decía Bioy: el yogurt que elaboraba la empresa La Martona (propiedad de su familia). Su texto “saquea la divulgación científica de la época, inventa longevas dinastías balcánicas, y cita a Bernard Shaw”, escribe Alan Pauls.3 Fue un fracaso, pero los dos autores se divirtieron de lo lindo.

En aquel “Museo” acompaña a “Le regret d’Héraclite” la cita clásica de Heráclito, aunque alterada: originalmente dice (versión de Cleantes): “En los mismos ríos entramos y no entramos, (pues) somos y no somos (los mismos).” Borges y Bioy escribieron: “Todo fluye: No bajarás dos veces al mismo río.” También incluyeron una cita de Plutarco que remite directamente al breve poema: “Nadie perdura, nadie realmente es; todos somos muchas personas.” Esta mención de Plutarco a Heráclito proviene de “La E de Delfos”, Diálogos píticos, 18, como consigna de manera correcta la referencia. Pero Plutarco no escribió propiamente aquello de “todos somos muchas personas”, salvo si lo entendemos como muchas personas en una: “la percepción sensible, por desconocimiento de lo real, hace creer falazmente que lo que parece ser es”. Se refiere a que el tiempo borra la realidad, el ser de las cosas y la gente; cada etapa de nuestra vida borra la anterior y uno ya no es el mismo a lo largo del tiempo: “Sin embargo nosotros, de un modo ridículo, tememos a una sola muerte, cuando ya tantas veces hemos muerto y estamos muriendo.”

Desde luego que la yuxtaposición de estas citas con sus discretas modificaciones no es casual: construyen un sentido que acompaña a “Le regret d’Héraclite”.

Los artificios necesarios para vivir varias vidas son, como se sabe, un tema borgeano. Borges reseñó en la revista El........

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