Espliego, que no faneca (VI)
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La foto es terrible, pero la luz era preciosa, y además se filtraba entre los olivos, casi como esa frase que me gusta tanto de Peter Orner, “otra mañana en que la luz del sol se cuela entre los árboles”, solo que era por la tarde, casi a punto de esconderse el sol. Como hay olivos, a esa zona del jardín la llamamos Getsemaní, desde ahí vieron el eclipse mi madre, su madre, su hermana, mi hermana, mi sobrina y mi padre. Al parecer, según cuenta mi sobrina, mi abuela decía que veía dos lunas.
Ahora mi abuela está en el sofá, recuperada del esfuerzo que le cuesta llegar desde la mesa y con los pies en alto, encima de un cojín encima de una banqueta, cosiéndome un vestido que apenas me pongo pero que llevaré cuando ella me lo arregle. Lo que le........
