La Generación Z descubre Lanzarote: la factura que no sale en la foto
Lanzarote acaba de entrar con fuerza en el radar de una generación que convierte los destinos en tendencias a la velocidad de un algoritmo. Las reservas realizadas por jóvenes españoles de entre 18 y 27 años con destino a la isla han aumentado un 317% respecto al verano anterior, situándola como el destino canario que más crece entre este grupo de viajeros. En la plataforma Kiwi.com, además, este segmento ya representa el 42,7% de las reservas realizadas desde España. La imagen que acompaña a la noticia es, aparentemente, impecable: una generación joven que descubre los paisajes volcánicos, los atardeceres de Timanfaya, la arquitectura blanca y esa combinación de naturaleza y estética que tan bien funciona en una pantalla de móvil. Lanzarote gusta, y mucho. El problema comienza cuando dejamos de mirar la fotografía y empezamos a preguntarnos qué hay detrás de ella.
La Generación Z no viaja como lo hicieron generaciones anteriores. Su relación con los destinos está profundamente condicionada por las redes sociales, por la búsqueda de experiencias visualmente atractivas y por una planificación mucho más flexible. No solo consume imágenes de los lugares que quiere visitar: también convierte esos lugares en contenido. El paisaje deja de ser únicamente paisaje para convertirse en escenario; el restaurante, en recomendación; el mirador, en publicación; la puesta de sol, en vídeo. Y ahí aparece una primera contradicción para una isla como Lanzarote. El algoritmo no conoce límites de carga, no sabe cuánta agua queda en los depósitos, cuántos vehículos caben en una carretera, cuántos residuos puede gestionar un municipio o cuántas viviendas necesita una población. Solo sabe que una imagen funciona y que, si funciona, debe mostrarla a más personas.
Lanzarote ya recibe una presión turística que obliga a mirar este fenómeno con mucha más cautela que la que transmite una simple estadística de reservas. En 2025 llegaron a la isla 3.455.201 turistas y la presión humana media se situó en torno a las 249.095 personas diarias, sumando residentes y visitantes. En algunos municipios turísticos la proporción resulta todavía más reveladora: en Yaiza, por ejemplo, la estimación media alcanzó las 28.405 personas no residentes frente a 18.698 residentes. Es decir, hay momentos en los que la población que llega supera ampliamente a la que vive allí durante todo el año. La cuestión, por tanto, no es si Lanzarote puede recibir más visitantes, sino qué tipo de visitantes, durante cuánto tiempo, en qué lugares y con qué impacto acumulado.
Porque cada turista deja una huella aunque no aparezca en la fotografía. En 2025 los residuos domésticos generados en la isla superaron las 95.500 toneladas. El consumo de agua alcanzó los 14,1 millones de metros cúbicos y Lanzarote y La Graciosa continúan sometidas a una situación de emergencia hídrica que ha tenido que ser prorrogada en varias ocasiones. Ya en 2024, el turismo, la actividad industrial y las segundas residencias consumieron alrededor de 6,2 millones de metros cúbicos de agua potable, aproximadamente el 46% del total. No se trata de señalar a un joven de 22 años que llega con una mochila y un teléfono móvil como........
