El resquemor y don Florentino
El resentimiento, el resquemor, no suele ser un buen compañero de viaje. Y eso vale para los humildes y para los opulentos. Para los pobres y los ricos. El resquemor te zahiere por dentro y convierte tu interior en andrajos. Uno intenta escapar del resquemor porque sabe que, finalmente, el resquemor acaba por tragarse lo mejor de nosotros mismos. A don Florentino Pérez le sobra rencor y animadversión. Y no lo merece. Si yo estuviese a su lado, le diría que un hombre de su talla no precisa tales cicatrices en su piel. Aún no ha cumplido los ochenta años. Su lucidez es la de siempre. Preside una empresa que factura, grosso modo, cincuenta mil millones de euros y da empleo a más de 170.000 personas. Como presidente del Real........
