Mi cancionero |
Éramos no más de una decena de comensales convocados por Luis Figuerola en el restaurante La Ancha de la madrileña calle Zorrilla y a los postres Carmiña Martín Gaite y Gonzalo Torrente Ballester se arrancaron a cantar tangos con un sentimiento que emocionó a Alfredo Bryce Echenique. El perfil de Torrente cantando Por una cabeza, de pie y encorvado sobre la mesa, recordaba en la voz y en la postura al último Gardel. Aquella cena se alojó entre mis recuerdos mas felices. Forma parte de mi particular banda sonora, de mi playlist íntima en la que también se alojan otras........