Los que se han ido

En estos días a la vuelta de un viaje a mis orígenes, elaboro un catálogo de ausencias, un recuento de viejos amigos que ya han emprendido el camino sin retorno, y reflexiono al contabilizar la vida como un cúmulo de ausencias dolorosas cuando mi mundo se va llenando de silencios. Soy consciente que el edadismo más cruel es constatar la crónica imparable de los adioses, la suma creciente de los que se han ido. Ha sido un año en el que la muerte de amigos, de personas estimadas, de seres queridos, se fue clavando en el centro del corazón de los recuerdos compartidos. Fue un obituario perpetuo que llenó de sobresaltos las malas........

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