El árbol de la vida

Al final de febrero, el viejo árbol vecino renovaba sus galas florales en un sorprendente estallido de blancos luminosos. Era mi árbol de la vida, que dividía en dos partes el invierno en su ecuador hasta el final de marzo.

Esperaba verlo altivo y gallardo, convirtiéndose en un compañero de los días mas fríos del año. Pero un otoño talaron el almendro y desapareció para siempre mi entrañable árbol de la vida.

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Pasó algún tiempo y en febrero retoñó un joven almendro, próximo al viejo........

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