Palio de agosto
Todos los años, cuando llegan estas fechas, se me viene a la memoria Siena. Me acuerdo de esa ciudad italiana con nombre de color y que tiene, en efecto, esa misma tonalidad ocre rojiza que se conoce como siena y que es el de su tierra, y el del ladrillo cocido de sus fachadas. Han pasado muchos años desde que viví allí una temporada como estudiante y, aunque he vuelto alguna que otra vez, también de eso ha pasado mucho tiempo. Pero no me olvido de la ciudad medieval tendida sobre tres colinas que confluyen en la Piazza del Campo, esa plaza que sigue el relieve natural que le da una hermosa forma de concha, quizá la del cuadro del Nacimiento de Venus, de Botticelli. No me olvido de las nieblas de otoño, que solo le llegan hasta las rodillas a la ciudad y parece que la hacen levitar, ni del aroma mineral característico que desprenden sus piedras con el calor del verano.........
