Paupérrima Europa |
Decía el diario Libération estos días que el Gobierno republicano francés se iba a rearmar y que tenía en mente un plan contre l'infertilité. Pobre Francia, y sobre todo paupérrima Europa. Los pequeños nacionalistas franceses siguen pensando en su gran nación, como Bonaparte invocaba a su Grande Armée para invadir Rusia. Craso y caro error. Tras el nacionalismo napoleónico vino el alemán y se formó el consabido lío mundial por dos veces. Muerte, ruina, decadencia. Malditos. Ahora, los progresistas del hexágono son parecidos. Mélenchon quiere sacar de la Asamblea Nacional la impura bandera de las doce estrellas amarillas sobre fondo azul porque es extranjera. Además, porque está inspirada en el manto de la Virgen María de la catedral de Estrasburgo, mancillada por los teutones. Es lo que tenemos.
Estos nacionalistas no se enteran que se enfrentan al verdadero gran nacionalismo ideado por la vieja Europa, hace unas décadas destruida por ella misma y ahora solo reconstruida por hombres de paz como Monnet, Schuman, De Gasperi, Adenauer o Madariaga. Ese sí fue un milagro laico, amenazado por nacionalistas francos, flamencos, neerlandeses, germanos… y hasta polacos e hispanos, por no decir los Volk-lóricos de la Alianza Catalana.
Pero no nos equivoquemos ni nos remontemos tanto. L'infertilité tuvo su más estéril y reciente bluf con una comisaria europea de Ursula von der Leyen: Dubravka Suica. Este portento salió del HDZ croata, siendo filóloga y alcaldesa de Dubrovnik. Ahora repite mandato como comisaria, dejando la demografía brumosa de Bruselas por la cartera del soleado Mediterráneo. Otra década yerma. Grandes emolumentos, gran pensión vitalicia, resultados negativos. Palabrería.
La mística de los pequeños ejércitos europeos prosigue con sus bandas y fanfarrias. Trump puede ser malvado, pero sabe de negocios y nos tiene enfilados. Hemos de gastar el 5 % del producto interior bruto (PIB) en armamento. El único válido de verdad es el norteamericano. Demostrado por Maduro, cautivo en Nueva York. Véase lo que ya han comprado fineses, italianos o griegos: F-35 a discreción. Pobre Europa, controlada por tipos con ideas del siglo XIX. No se dan cuenta que el problema son ellos en el siglo XXI.
Cantemos con los nacionalistas:
Aux armes, citoyens!
Formez vos bataillons!
Y que la Virgen nos dé sentido, o Lutero.