Venus de silicio |
Me asomo a las novedades del último Mobile Center —esa liturgia anual donde el personal adora al becerro de oro en formato 6G— y confieso que experimento una siniestra desazón. Este año la estrella ha sido una legión de robots ginecoides y androides con piel de polímero y mirada de algoritmo, que prometen facilitarnos la vida o, al menos, no llevarnos la contraria.
Lo expuesto en la convención tiene tintes de alucinación colectiva. Se han hecho virales vídeos de unas mujeres mecánicas, perfectas en su turbadora belleza y simetría, moviéndose con una cadencia que ni la propia naturaleza se atrevería a diseñar. Luego resulta —advierten los antibulos........