La levedad del voltio

Hubo un tiempo en que la energía habitaba en la materia con una dignidad monástica. Compraba uno aquellas pilas de zinc y carbono —rotuladas con un grafismo casi soviético— y sabía que el transistor de la cocina, ese pequeño altar donde se oficiaban los goles del domingo y las esquelas del lunes, respiraría durante meses.

Hoy, sin embargo, nos movemos en una civilización de latidos cortos. Paradoja de los tiempos actuales: tenemos satélites que fotografían el vello de un mosquito en el Amazonas, pero las pilas de casa tienen una esperanza de vida cada vez más leve. Parece que fue ayer cuando la duración era una promesa........

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