Dos años después
Los árboles del jardín dedicado a tu memoria en la sede de la Fundación ya han cogido los tonos ocres del final del verano. Hoy, 28 de agosto, se cumplen dos años desde que te fuiste. Han pasado muy rápido. Como siempre decías, cuando se van cumpliendo otoños parece que los días duran menos: «Tomas las sardinas por el San Juan, pasa el 25 de julio y, de repente, ya te ves comiendo el turrón».
El tiempo, por cierto, anda revuelto. En invierno vinieron lluvias torrenciales, pero en agosto ha habido que repartir agua por Galicia con camiones cisterna. Los incendios nublaron atardeceres en Europa, las verdes Islas Británicas están pardas, y el Danubio parece uno de esos riachuelos en los que pescabas truchas a cucharilla. El mundo también sigue revuelto, incluso un poco más de lo que estaba cuando legaste a la Fundación que lleva tu nombre, Santiago Rey Fernández-Latorre, la tarea de continuar con tu obra empresarial y periodística.
Según cumplías años y perdías oído, en las reuniones de trabajo o de amigos, cada vez te crispaba más que las voces montasen unas sobre las otras y el ruido se impusiese a la palabra. «¡No oigo nada!», decías, y se hacía el silencio. Pues estos dos últimos años, querido editor, el barullo en España es tan estridente que no se escucha nada ni a nadie. Tampoco hay quien tenga autoridad para mandar parar. Políticos, informadores sectarios, influencers a sueldo y tertulianos de trinchera emiten en bucle la consigna del día con un ruido atronador que oculta las verdades y confunde con mentiras. Como las avispas velutinas, se aparecen por todas partes, a todas horas, se posan sobre todas las cosas con voracidad insaciable. Agentes destructores de la convivencia.
Los de tu generación queríais creer que el espíritu de concordia de los primeros años de la Transición era una aspiración posible. Sin embargo, cada nueva........
