El bulo de la hora nazi

El 7 de marzo de 1940, el Boletín Oficial del Estado publicó una orden que dispuso que el 16 de marzo de ese mismo año el huso horario de España pasaría de UTC+0 (lo que algunos llaman hora de Greenwich/Londres) a UTC+1, «para que el horario nacional marche de acuerdo con los de otros países europeos». Y así era: el 25 de febrero de 1940 Reino Unido, Irlanda, Portugal y Francia habían cambiado también desde UTC+0 a UTC+1.

Ninguno de ellos volvería a UTC+0 durante el resto de la II Guerra Mundial (salvo Portugal, con saltos entre UTC+0 y UTC+2). Tal y como detalla Pere Planesas, del Observatorio Astronómico Nacional, en un prolijo análisis histórico sobre nuestra hora oficial, ese fue el mismo paso que había dado el gobierno de la República en abril de 1938, que ya no regresaría a UTC+0 en todo lo que quedaba de guerra civil (pocos días después la República aplicó incluso un nuevo adelanto, a UTC+2, nuestro actual horario de verano).

Pues resulta que hacia el 2008 ciertas personas difundieron un bulo de diseño perfecto: «Franco alineó en 1940 a España con la hora nazi». Entiendo que para intoxicar deliberadamente el debate sobre nuestra reglamentación horaria, estable durante décadas, añadiéndole un estigma hitleriano.

El bulo se desmonta fácilmente: desde abril de 1940 hasta mayo de 1942 las horas de España y Alemania fueron distintas y, a partir de ahí, las dinámicas de todos los países fueron parecidas (incluido el Reino Unido). El problema es que observo con tristeza cómo este bulo se infiltra en las redacciones de algunos periódicos serios.


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